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Entradas con la etiqueta ‘Productividad’

Como todos los años en el mes de DICIEMBRE, acusás el cansancio y el estrés en tu Cuerpo, en tu Mente y en lo Emocional.

Quienes participaron de nuestro Taller “Visualizá tu Emprendimiento” recordarán esta imagen motivadora que operó como un disparador efectivo.

Equilibrio Pensar-Sentir-Actuar

¡IMAGINO QUE A ESTA ALTURA TAMBIÉN ESTÁS CANSADO DE LEER!

Por eso en este Post voy a compartirte sólo una IMAGEN. Tips para que optimices tu energía en este último tramo del año, tu último esfuerzo antes de tus VA – CA – CIO – NES. Sí, así, silabeado para alargar el disfrute de lo que te espera muy pronto, “a la vuelta de la esquina”.

Concentrarse en la Era de la Distracción

Recorré la infografía desde el centro, donde VOS ESTÁS, hacia las 7 ramas troncales y luego a las más pequeñas. Cada una te sugiere una ACCIÓN, una acción difícil a estas alturas de la hiper comunicación virtual.

ATENCIÓN que dije difícil ya que a conciencia creo que de verdad es muy POSIBLE ponerlas en práctica.

¡DALE, animate y aceptá este DESAFÍO! Estoy segura de que te servirá y mucho para concentrar tu energía en la tarea de este final de año!

¡PACTEMOS UNA ENTREVISTA si necesitás una consulta personal (Presencial o Virtual)!

Stephen R. Covey en su libro “Siete hábitos de la gente altamente efectiva” describe 7 hábitos:

  1. El hábito de la proactividad
  2. Comenzar con un fin en mente
  3. Poner primero lo primero
  4. Pensar en ganar/ganar
  5. Buscar comprender primero y después ser comprendido
  6. Sinergia
  7. Afilar la sierra

¡Mirá AHORA el siguiente video, ES IMPERDIBLE!:

 

El autor del libro dice que existen 4 privilegios humanos: la auto-conciencia, la imaginación, la conciencia moral y la voluntad independiente. Para el tercer hábito, Poner primero lo primero, la auto-administración efectiva es posible gracias a la voluntad independiente. Es la capacidad para tomar decisiones y elegir, y luego actuar en consecuencia. Es actuar, llevar pro activamente a cabo el programa que desarrollamos.

Organizar y ejecutar según prioridades

La administración efectiva consiste en empezar por lo primero. Mientras que el liderazgo decide qué es “lo primero“, la administración le va asignando el primer lugar día tras día, momento a momento. La administración es disciplina, puesta en práctica.

Urgente significa que se necesita una atención inmediata, ¡ahora!

Es muy común que reaccionemos a cuestiones urgentes, sin analizar su importancia. En cambio, las cuestiones importantes que no son urgentes requieren más iniciativa, más proactividad. Usted me preguntará cómo darse cuenta de lo importante, y yo le respondo que teniendo muy presente el segundo hábito del que hablé días atrás: Comenzar con un fin en mente.

Importancia tiene que ver con resultados

Las personas efectivas permanecen fuera de las cuestiones (urgentes o no), que no son importantes. O sea, se enfocan en cosas que no son urgentes, pero sí son importantes. Por ejemplo, construir relaciones, redactar un enunciado de la misión personal, planificar a largo alcance.

Peter Drucker dice: “Las personas efectivas no se orientan hacia los problemas, sino hacia las oportunidades”

Un organizador efectivo tendrá que satisfacer seis criterios importantes

  1. Coherencia: armonía entre visión y misión, roles y metas, prioridades y planes, deseos y disciplina.
  2. Equilibrio: equilibrio en la vida, identificando nuestros diversos roles (salud personal, familia, preparación profesional o desarrollo personal)
  3. Centrarse en la prioridad de la prevención de crisis: prioridad a la prevención de la crisis, en lugar de darla a la crisis en sí misma.
  4. Una dimensión “humana”: efectividad teniendo en cuenta el trato con las personas.
  5. Flexibilidad: planificación trabajando para nosotros, a la medida de nuestro estilo, necesidades y métodos particulares.
  6. Ser portátil: datos importantes siempre al alcance de la mano, cuando los necesitamos.

En mi próximo artículo hablaré sobre la organización para la auto-administración eficiente.

 

Fuente: Stephen R. Covey, “Siete hábitos de la gente altamente efectiva”

Stephen R. Covey en su libro “Siete hábitos de la gente altamente efectiva” describe 7 hábitos:

  1. El hábito de la proactividad
  2. Comenzar con un fin en mentee
  3. Poner primero lo primero
  4. Pensar en ganar/ganar
  5. Buscar comprender primero y después ser comprendido
  6. Sinergia
  7. Afilar la sierra

Una organización para una auto-administración eficiente                                                

Debe estar basada en lo importante y no en lo urgente, es decir: prevención, construir relaciones, reconocer nuevas oportunidades, planificación, recreación.

Esta organización implica 4 actividades clave

  1. Identificación de roles
  2. Selección de las metas
  3. Programación temporal
  4. Adaptación diaria

Usando una metáfora informática, si el primer hábito dice “Tú eres el programador” y el segundo hábito “Formula el programa”, lo que propugna el tercer hábito es “Vive el programa”.

Hay 5 aspectos importantes en la audoadministración eficiente

Y su hilo conductor es el objetivo primario en las relaciones y resultados, y el objetivo secundario en el tiempo.

  • Se centra en principios
  • Está dirigida por la conciencia moral
  • Define nuestra misión singular, incluyendo valores y metas a largo plazo
  • Ayuda a equilibrar la vida identificando roles
  • Proporciona un contexto más amplio por medio de la organización semanal.

En mi próximo artículo hablaré sobre delegación efectiva, hasta entonces!

 

Fuente: Stephen R. Covey, ”Siete hábitos de la gente altamente efectiva”

 

 

En la web y los textos, rara vez se dice que el plan de negocios debe incluir planes alternativos; y debería. Porque no estamos exentos de padecer problemas financieros, crisis económicas globales o locales, vaivenes políticos, o lisa y llanamente de cometer un error táctico o estratégico que haga tambalear nuestro negocio. Y en ese momento, la meta cultural idealizada de “ser nuestro propio jefe”, se choca con la realidad del problema concreto.                            Plan Alternativo

¿Estamos preparados para modificar, cambiar o abandonar el negocio que desarrollamos con mucho esfuerzo?

No. No ideamos un Plan B desde el comienzo de nuestra actividad por diversos motivos. Entre otros, por querer triunfar, por suponer que es un producto o servicio original, por desear que dure toda la vida, por imaginar que nos hará ricos y, SOBRE TODO, porque prever que podemos equivocarnos sería un duro golpe a nuestra autoestima.

Preparar nuestro Plan B en distintas direcciones

El plan alternativo es un modo de proteger nuestro emprendimiento y su viabilidad, pero no es una fórmula inalterable, al contrario. Puede ser complementario del plan principal, también suplementario u opuesto; o levemente parecido, distinto o hasta disímil por completo. Jugar con la imaginación en el momento de crear suele ser sumamente productivo. Franck Scipion aconseja crear un blog para monetizarlo y escribir un eBook para venderlo. A mí se me ocurren varios más.

¿Cuáles más se te ocurren? ¡Contame YA!

 

 

 

 

Trabajá con Creatividad

Si aún no tomás tus vacaciones y seguís trabajando, ya sea en tu ciudad o acomodado en la playa

Este artículo te resultará muy útil

Es momento de aguzar el ingenio y enfocarse más que nunca en el plan de negocios

Pensá, buscá, imaginá

Mientras yo lo hacía, encontré este artículo en el blog que decidí desempolvar y aquí comparto con vos:

El cliente celebra nuestra visita…

Por supuesto, contame tu propia forma de generar negocios en período estival.

 

 

Stephen R. Covey en su libro “Siete hábitos de la gente altamente efectiva” describe 7 hábitos:

  1. El hábito de la proactividad
  2. Comenzar con un fin en mente
  3. Poner primero lo primero
  4. Pensar en ganar/ganar
  5. Buscar comprender primero y después ser comprendido
  6. Sinergia
  7. Afilar la sierra

InterdependenciaComo prólogo a los últimos 4 hábitos englobados en la interdependencia, Covey dice que el ingrediente más importante de toda relación humana no es lo que decimos o hacemos, sino lo que somos. Y que si nuestras palabras y acciones derivan de nuestra personalidad y no de nuestro carácter, los otros percibirán la duplicidad.

Acá me detengo en una idea muy rica

El autor describe que las técnicas y aptitudes que realmente representan una diferencia en la interacción humana son las que fluyen casi de manera natural de un carácter verdaderamente independiente. Toda relación empieza a construirse en nuestro interior, en nuestro círculo de influencia, en nuestro propio carácter. Cuando nos volvemos independientesproactivos, centrados en principios correctos, impulsados por principios y capaces de organizarnos y realizar cosas con integridad en torno de las prioridades de nuestra vida – podemos también elegir la interdependencia y construir relaciones ricas, duraderas y altamente productivas con otras personas. La interacción efectiva con los otros se apoya en el equilibrio entre el problema y la oportunidad.

La cuenta bancaria emocional: una metáfora de la confianza incorporada de una relación

Es decir, la confianza del otro en mí crece cuando hago depósitos: si muestro cortesía, bondad, honestidad y mantengo mi compromiso. Por el contrario, si me muestro descortés e irrespetuoso, interrumpo, exteriorizo reacciones desmesuradas, lo ignoro, soy arbitrario, traiciono su confianza, lo amenazo, estoy haciendo permanentes extracciones. Y se llega a un saldo negativo. La construcción y reparación de relaciones supone una inversión a largo plazo.

Para ser proactivos, centrarse en el círculo de influencia y cultivar lo que crece, se necesita carácter

Para seguir con la metáfora, Cover sugiere seis depósitos principales capaces de construir una cuenta bancaria emocional:

  1. Prestar atención a las pequeñas cosas.
  2. Mantener los compromisos.
  3. Aclarar las expectativas.
  4. Demostrar integridad personal.
  5. Disculparse sinceramente cuando realiza un reintegro ( o se comporta de forma negativa).

Para crear la unidad necesaria en la conducción efectiva de la empresa, de una familia o un matrimonio, se requiere gran fuerza y coraje personales.

En el desarrollo de relaciones, no se puede compensar la falta de nobleza del carácter personal con numerosas habilidades técnicas para la administración del trabajo.

Es en un nivel muy esencial, de persona a persona, donde vivimos las leyes primordiales del amor (sin poner condiciones, sin ataduras, ayudando a sentirse seguros, a salvo, validados y afirmados en su mérito esencial, en su identidad e integridad) y de la vida (cooperación, contribución, auto-disciplina, integridad).

Fuente: Stephen R. Covey, “Siete hábitos de la gente altamente efectiva”

Stephen R. Covey en su libro “Siete hábitos de la gente altamente efectiva” describe 7 hábitos:

  1. El hábito de la proactividad
  2. Comenzar con un fin en mente
  3. Poner primero lo primero
  4. Pensar en ganar/ganar
  5. Buscar comprender primero y después ser comprendido
  6. Sinergia
  7. Afilar la sierra

La delegación efectiva es parte esencia de una auto-administración eficiente

Aplicarla permite aumentar la productividad y la capacidad de producir. A veces nos negamos a delegar en otras personas pues parece que nos consumirá demasiado tiempo y esfuerzo, y que uno mismo puede hacer mejor la tarea. Pero en verdad, delegar en otros con efectividad es una de las actividades que por sí sola potencia más nuestra fuerza.

¡No es lo  mismo ser productor que administrador!

El productor hace él lo necesario para obtener resultados, en tanto que cuando el productor se establece y trabaja con personas y sistemas, pasa a ser administrador en sentido interdependiente.

Por qué no “Delegación en recaderos” y por qué sí “Delegación en encargados”

Al recadero hay que darle todas y cada una de las indicaciones para que realice la tarea; genera dependencia y es un método agotador para todos los involucrados. En cambio, la delegación en encargados supone la comprensión clara y el compromiso mutuo acerca de las expectativas en 5 áreas:

  1. Resultados deseados: me concentro en el qué y no en el cómo, en los resultados y no en los métodos.
  2. Directrices: permito que las personas aprendan de sus errores o de los errores de otros. Señalando lo que no hay que hacer si queremos evitar el fracaso, pero nunca diciendo qué hay que hacer.
  3. Recursos: identifico los recursos humanos, económicos, técnicos y organizacionales para que el encargado pueda lograr los resultados deseados.
  4. Rendición de cuentas: establezco las normas que usaré pára evaluar los resultados, y los momentos del proceso cuando lo haré.
  5. Consecuencias: comunico lo bueno y lo malo que sucederá como resultado de la evaluación.

La delegación eficiente requiere confianza en el encargado

La confianza es la forma más elevada de la motivación humana. Saca a la luz lo mejor de la gente. Pero requiere tiempo y paciencia, y no excluye la necesidad de adiestrar y desarrollar a las personas para que su competencia pueda elevarse al nivel de esa confianza.

Este enfoque cambia la naturaleza de la relación: el encargado se convierte en su propio jefe, gobernado por una conciencia moral que contiene el compromiso con ciertos resultados deseados. Además, libera su energía creadora y la orienta hacia lo necesario, en armonía con principios correctos, para lograr esos resultados.

Delegación en Encargados

 

La delegación en encargados representa quizás el mejor indicador de la administración efectiva, simplemente porque es fundamental para el crecimiento personal y organizacional.

Stephen R. Covey en su libro “Siete hábitos de la gente altamente efectiva” describe 7 hábitos:

  1. El hábito de la proactividad
  2. Comenzar con un fin en mente
  3. Poner primero lo primero
  4. Pensar en ganar/ganar
  5. Buscar comprender primero y después ser comprendido
  6. Sinergia
  7. Afilar la sierra

Comenzar con un fin en  mente, el segundo hábito

Es empezar con una clara comprensión del destino. Primero en lo personal debo comenzar con un fin en mente para después ir aplicándolo a los distintos ámbitos de la vida personal, profesional, familiar. Empiezo con una idea clara y comprensión de mi destino. Sé a dónde voy de modo que pueda comprender mejor dónde estoy y dar los pasos adecuados en la dirección correcta.

A veces puedo caer en la trampa de la actividad, en el ajetreo de la vida cotidiana, trabajar cada vez más para “trepar por la escalera del éxito” y descubrir que esa escalera simbólica está apoyada en la pared equivocada. Puedo estar muy atareado, sin ser efectivo; sólo seré verdaderamente efectivo si empiezo “con un fin en mente”.

Mi vida es muy diferente cuando sé qué es verdaderamente importante para mí, y con ese cuadro en la cabeza, actuar cada día para ser o hacer lo que en realidad me interesa.

Empoderamiento o facultad que cada uno tiene sobre sus decisiones y accionar

El hábito de empezar con un fin en mente se basa en el principio de que todas las cosas se crean dos veces. Primero en la mente y luego, físicamente o en la práctica.

Cuando voy a construir un hogar primero lo creo en la mente; después lo hago dibujar en el plano; y recién entonces se construye sobre el terreno. O sea, que se termina creando más de una vez.

En una empresa, pensando de esta manera

Si quiero tener éxito también debo definir con claridad lo que trato de lograr, pensar con cuidado en el producto o servicio que quiero proveer, fijar un objetivo en el mercado, y después organizar los elementos financieros, de investigación, desarrollo, personal que hará falta, para dar en el blanco.

Lo puedo aplicar al ámbito personal, a la familia. Tener una especie de “constitución”, preceptos a los que todos los miembros adscriban y enfocarnos de acuerdo a eso. Los objetivos pueden ir cambiando y esa “constitución” actualizarse. Pero todos deben intervenir o habrá falta de pertenencia al grupo; alguien sentirá que no es para él o no está de acuerdo.

Es mejor debatir los puntos en cuestión, los que estarán o no, y elaborar esos preceptos de manera consensuada. Para que todos nos sintamos parte de eso y haya fuerte pertenencia en el grupo, única manera de que todos busquemos el éxito de la empresa.

Proactividad sin ton ni son, no

Por último, estar centrados en uno mismo, de manera holística, integral. Yo en mi centro, y hacia fuera 4 elementos o factores:

  • Seguridad que representa el sentido de los valores, mi identidad, emociones, autoestima y fuerza personal básica.
  • Guía, como fuente de dirección en la vida.
  • Sabiduría, que es mi perspectiva de la vida, mi sentido de equilibrio, y las relaciones que se establezcan entre los miembros.
  • Poder, o capacidad o facultad de actuar, la fuerza y potencia para realizar algo.

Covey propone que el eje de uno sea uno mismo como individuo pero no el egoísmo, sino que nos centremos en nosotros mismos y alternativamente, de acuerdo a los intereses y el momento de cada cosa, en el cónyuge, la familia, el dinero, trabajo, amigos o enemigos, iglesia o placer. Centrarse primero en cada uno de estos tiene sus inconvenientes que comentaré en otro momento.

Fuente: Stephen R. Covey, “Siete hábitos de la gente altamente efectiva”

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Stephen R. Covey en su libro “Siete hábitos de la gente altamente efectiva” describe 7 hábitos:

  1. El hábito de la proactividad
  2. Comenzar con un fin en mente
  3. Poner primero lo primero
  4. Pensar en ganar/ganar
  5. Buscar comprender primero y después ser comprendido
  6. Sinergia
  7. Afilar la sierra

La proactividad, el primer hábito:

Las empresas, los grupos comunitarios, las organizaciones, las familias, pueden ser proactivos. Pueden combinar la creatividad y los recursos de los individuos proactivos para crear una cultura proactiva dentro de la organización. La organización no tiene por qué estar a  merced del ambiente; puede tomar la iniciativa para llevar a la práctica los valores compartidos, y alcanzar los propósitos compartidos de todos los individuos implicados.

Escuchando nuestro lenguaje:

Dado que nuestras actitudes y conductas fluyen de nuestros paradigmas, si las examinamos utilizando la autoconciencia, a menudo descubrimos en ellas la naturaleza de nuestros mapas subyacentes. Nuestro lenguaje, por ejemplo, es un indicador muy fiel del grado en que nos vemos como personas proactivas.

El lenguaje de las personas reactivas las absuelve de responsabilidad:

  • “Ese soy yo. Yo soy así, eso es todo.” Estoy determinado. No puedo hacer nada al respecto.
  • “¡Me vuelvo loco!” No soy responsable. Mi vida emocional es gobernada por algo que está fuera de mi control.
  • “No puedo hacerlo. No tengo tiempo.” Me controla algo que está fuera de mí: el tiempo limitado.
  • “Si mi esposa fuera más paciente…” La conducta de algún otro está limitando mi efectividad.
  • “Tengo que hacerlo.” Las circunstancias u otras personas me fuerzan a hacer lo que hago. No tengo la libertad de elegir mis propias acciones.

Ese lenguaje deriva de un paradigma básico determinista. Y en su espíritu está transferir la responsabilidad. No soy responsable, no puedo elegir mi respuesta.

Lenguaje reactivo

Lenguaje proactivo

No puedo hacer nada. Examinemos nuestras alternativas.
Yo soy así. Puedo optar por un enfoque distinto.
Me vuelve loco. Controlo mis sentimientos.
No lo permitirán. Puedo elaborar una exposición efectiva.
Tengo que hacer eso. Elegiré una respuesta adecuada.
No puedo. Elijo.
Debo. Prefiero.
Si… Pase lo que pase.

Un serio problema del lenguaje reactivo es que se convierte en una profecía de auto-cumplimiento. Refuerza el paradigma de que estamos determinados y genera pruebas en apoyo de esa creencia. La gente se siente cada vez más impotente y privada de su autocontrol, alejada de su vida y de su destino. Culpa a fuerzas externas -a otras personas, a las circunstancias, incluso a los astros- de su propia situación.

Conocer nuestros problemas

Los problemas que afrontamos caen en una de 3 áreas posibles: la de control directo (que involucra nuestra propia conducta), la de control indirecto (que involucra la conducta de otras personas), o la de inexistencia de control (problemas acerca de los cuales no podemos hacer nada, como los de nuestras realidades situacionales o pasadas). El enfoque proactivo da el primer paso hacia la solución de los tres tipos de problemas dentro de nuestro círculo de influencia presente.

Nos ayuda a la solución

Los problemas de control directo se resuelven trabajando sobre nuestros hábitos. Los problemas de control indirecto se resuelven cambiando nuestros métodos de influencia. Resulta sumamente liberador aceptar la idea de que podemos aprender nuevos métodos de influencia humana. Los problemas de la inexistencia de control suponen asumir la responsabilidad de modificar nuestras actitudes: sonreír, aceptar auténtica y pacíficamente esos problemas y aprender a vivir con ellos, aunque no nos gusten.

Fuente: Stephen R. Covey, “Siete hábitos de la gente altamente efectiva”

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